Martina y el acoso que no se ve

El acoso no siempre es visible. A veces aparece en forma de pequeños cambios de conducta, silencios o malestar difícil de explicar. Detectar las señales, ofrecer un espacio seguro y actuar a tiempo puede marcar una gran diferencia.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

3/29/2026

Un historia real: “Martina y el acoso que no se ve”

Martina tiene 13 años y, a simple vista, es una niña feliz y sociable. Sus padres nunca imaginaron que estaba sufriendo acoso, porque en casa siempre estaba tranquila. Todo cambió cuando empezaron a notar pequeños cambios: se encerraba en su habitación, evitaba hablar de sus amigos y mostraba irritabilidad inexplicable.

Lo que estaba pasando

Martina estaba siendo víctima de ciberbullying. Sus compañeros del colegio enviaban mensajes hirientes por WhatsApp y redes sociales, compartían fotos riéndose de ella y la dejaban fuera de chats. Ella no quería contar nada por miedo a empeorar la situación, o perder la confianza de sus amigos.

Cómo actuaron los padres

  1. Observación de señales sutiles: se fijaron en cambios de ánimo, ansiedad antes de dormir y evitación de actividades que antes disfrutaba.

  2. Espacios de conversación seguros: crearon momentos sin presión para hablar, con frases como:

    • “Veo que algo te preocupa, estoy aquí si quieres contarme.”

    • “Sea lo que sea, nosotros vamos a ayudarte.”

  3. Coordinación con la escuela: contactaron con el tutor y orientador para obtener más información y aplicar medidas de protección.

Qué cambió

Con apoyo, Martina empezó a sentirse más segura. Aprendió a bloquear contactos, no responder provocaciones y pedir ayuda cuando lo necesitaba. Su autoestima se fortaleció y recuperó la confianza para poner límites tanto online como en persona. Sus padres reforzaron el vínculo con ella y su comunicación se volvió más abierta.

Recomendaciones para padres

  • Atención a señales sutiles: irritabilidad, tristeza, cambios de sueño o evasión de actividades sociales.

  • Espacios de comunicación segura: no presionar al niño a hablar, sino ofrecer disponibilidad y comprensión.

  • Educación digital: enseñar sobre privacidad, límites y cómo actuar ante situaciones de acoso.

  • Coordinación con la escuela: informar a tutores y orientadores para proteger al niño y abordar el problema.

  • Fortalecer la autoestima: actividades donde el niño se sienta competente y seguro.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

Imagen de Freepik