¿Niños con demasiadas extraescolares?

Las extraescolares pueden ser positivas, pero en exceso pueden generar sobreestimulación. El descanso y el juego libre también son esenciales para el desarrollo infantil.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

3/29/2026

¿Niños con demasiadas extraescolares?

Las actividades extraescolares pueden ser muy positivas, pero cuando se acumulan demasiado pueden generar algo de lo que se habla poco: sobreestimulación.

Y el cerebro, igual que el cuerpo, también necesita momentos de descanso.Y aún más, un cerebro en desarrollo.

Durante la infancia el cerebro está en plena construcción. Las áreas responsables de la atención, la regulación emocional o la planificación todavía se están desarrollando.

Todo esto supone un gran esfuerzo mental, aunque desde fuera parezca solo un juego o una actividad divertida.

Cuando el día del niño se llena de estímulos y demandas, el cerebro tiene menos tiempo para algo fundamental: integrar lo aprendido y recuperar energía.

Desde la neuropsicología sabemos que los momentos de calma, o cuando el niño no tiene una tarea estructurada, permiten que el cerebro active redes relacionadas con la imaginación, la creatividad y la organización de sus experiencias.

Ese tiempo en el que parece que el niño “no hace nada” suele ser cuando:

  • inventa juegos

  • organiza ideas

  • procesa lo que ha vivido durante el día

  • regula su nivel de activación

En otras palabras, el aburrimiento también cumple una función en su desarrollo.

Algunas señales de posible sobreestimulación:

No siempre es fácil detectarlo, pero algunos indicadores suelen ser:

  • irritabilidad

  • dificultad para concentrarse

  • mayor cansancio o baja energía

  • rechazo a actividades que antes le gustaban

A veces no es que el niño no quiera hacer la actividad, sino que simplemente necesita tiempo para descansar y jugar libremente.

Calidad antes que cantidad

A veces una o dos actividades que realmente le gusten aportan mucho más que una agenda llena de actividades.

El desarrollo infantil no solo ocurre en clases o actividades.También ocurre en el sofá construyendo una historia imaginaria, en el suelo del salón con piezas sueltas o simplemente mirando por la ventana pensando.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

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