Peleas entre hermanos: cómo manejarlas

Las peleas entre hermanos no son, por sí mismas, algo negativo. Bien acompañadas, pueden convertirse en una oportunidad para enseñar autorregulación, empatía y formas más sanas de resolver conflictos.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

3/29/2026

Hermanos peleados
Hermanos peleados

Peleas entre hermanos: cómo manejarlas

Las peleas entre hermanos son habituales y esperables. No constituyen un problema en sí mismas. Lo negativo, desde nuestro punto de vista, aparece cuando la intervención adulta se limita a cortar el conflicto, sin generar aprendizaje.

El punto clave: la escalada emocional

La mayoría de conflictos siguen un patrón: un desencadenante, un aumento rápido de la activación emocional y una intervención reactiva del adulto. Esta secuencia reduce la intensidad momentáneamente, pero favorece la repetición del conflicto. Es decir, para nuestros hijos, no hay ningún aprendizaje.

Qué hacer en el momento

1. Regular antes de resolver

En plena activación emocional no hay aprendizaje. Prioriza la seguridad, baja la intensidad y, si es necesario, separa temporalmente.

Qué hacer después

2. Convertir la pelea en aprendizaje

Con ambos regulados, analiza qué ocurrió, qué sintió cada uno y qué alternativas pueden usar la próxima vez.

3. Enseñar habilidades faltantes

Negociar, esperar turnos, expresar enfado sin agresión y tolerar frustración son competencias que deben entrenarse.

Las peleas entre hermanos son un contexto natural de aprendizaje socioemocional. Una intervención consciente no busca eliminarlas, sino transformarlas en oportunidades para desarrollar autorregulación, empatía y resolución de conflictos.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

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